El término "viso" deriva de un vocablo latino, castellanizado en el siglo XIV, que significa "ver" o "vista".

A pesar de que El Viso empezó a adquirir importancia cuando comenzó el despoblamiento de Olmos entre los siglos XIII-XIV, se le considera una población antigua, ya que gracias a su toponimia se puede evidenciar antiguos poblamientos romanos y arábigos.

La historia del Viso no se puede entender sin la historia de Olmos el cual, en época visigoda, era un asentamiento hispanorromano denominado Ulmus que, posteriormente los musulmanes invasores llamarían Walmus. En esta población, durante la Época Omeya (s. X.s. XI), los musulmanes construyeron una fortaleza.

Este castillo, del que en la actualidad solo nos queda algunos restos de una torre fortificada y de muralla, además de algunos aljibes, se encuentra en la ribera sur del río Guadarrama, junto a la carretera que une Cedillo del Condado con Casarrubios del Monte, dentro de nuestro término municipal. Está situado sobre unos cerros desde los que se divisa una gran extensión, lo que servía para sus fines militares, que eran la defensa del paso de la Trasierra.

El Castillo de Olmos iba a ser un importante enclave estratégico en el camino de invasión del Guadarrama utilizado por los castellanos. Junto a Olmos, eran también importantes los castillos de Canales (Recas) y Calatalifa (Villaviciosa de Odón).

El primer documento escrito que menciona el Castillo de Olmos pertenece al historiador hispanoárabe Ibn Hayyan (987-1075) que cuenta que el Califa Abderramán III pasó la noche del 19 de Julio del año 933 en dicho castillo, en su camino hacia Calatalifa, durante una campaña militar lanzada contra los cristianos.

Otro historiador árabe, Yaqut, menciona el castillo de Walmus, es decir Olmos, situado en la Sagra, que Al-Mamún (1043-1075) rey de la Taifa de Toledo cedió a Alfonso VI (1040-1109) al que había acogido al ser perseguido por su hermano Sancho.[1] Se lo transfiere, en el año 1072, para que se repongan las tropas de Alfonso que han luchado en ayuda de Toledo. Más adelante en 1085 Alfonso ya rey de Castilla y León conquistará Toledo a los árabes y con él caerán también Madrid y Talavera.

Esta conquista provoca que los musulmanes de la Península Ibérica llamen en su ayuda a los Almorávides magrebíes que en 1091 vienen a los reinos peninsulares a apoyarlos y comienzan a reconquistar parte de lo perdido en años anteriores. Ibn Tasufín, emperador almorávide, ataca Olmos ocupa su poblado, pero no logra entrar en la fortaleza (1109-1110).

En 1138 se acordó que los habitantes de Olmos participaran con una tercia de su alcabala[2] para sostener al Cabildo de la catedral de Toledo.

El Papa Eugenio III, organizador de la II Cruzada, nombra a Olmos como oppidorum o sea ciudad realenga en una bula en el año 1148.

El Concejo de Ulmus, igual que el de Calatalifa, reunido en su iglesia prometió dar todos los años a la Iglesia de Santiago de Compostela una fanega de trigo por cada yugada (superficie que labra en un año una yunta de bueyes) de tierra que se cultive en su término. Esto era contribuir al voto de Santiago Apóstol.

En el mes de noviembre del año 1144, Alfonso VII el Emperador (1105-1157), hallándose en Toledo, donó a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén[3], a través de su prior en Castilla, don Quesardo, el castillo de Olmos con todos sus términos, tierras, viñas, montes, valles, aguas, huertas, pastos y molinos. En cuanto a su población, se sabe que estaba integrada por castellanos, como vemos por los apellidos Blasco Gómez y Velasco, cristianos, mozárabes[4], judíos y mudéjares[5].

En el año 1196 el Sultán almohade Yacub al-Mansur (1160-1199), el que manda construir La Giralda de Sevilla, llamado el Victorioso, ataca de nuevo el castillo, pero este resiste y se libra de su ataque.

En una bula de 1210, del Papa Inocencio III (1161-1216), se habla nuevamente de Olmos como fortaleza cristiana.

Debido a esta característica fronteriza en tiempos de Reconquista, Olmos iba a ir perdiendo progresivamente su importancia a la vez que la frontera iba desplazándose hacia el sur. Sin embargo, en el siglo XV se producirá un hecho, durante el reinado de Juan II, que iba a marcar la historia de El Viso de San Juan: “Ardia Castilla en revueltas por la enemistad del Principe D. Enrique y de los Grandes Señores contra D. Alvaro de Luna. El Principe, el Almirante, el Conde de Benavente y otros magnates, que en 1441 se hallaban en Illescas, marcharon desde alli al castillo de Olivos, que es del Priorazgo de San Juan, que esta ribera del Guadarrama entre Illescas y Casarrubios, y cercaronle y combatieronle un dia; y el Alcayde que lo tenía entregole al Infante, el qual lo mando derribar, e todos los labradores de la comarca vinieron luego e lo derribaron” (Crónica de D. Juan II, año XXXV, cap. XIII). Destruida e inútil ya la fortaleza, los bailíos de Olmos decidieron trasladar su residencia a la vecina villa de El Viso, la cual había sido una de las antiguas aldeas que se administraban desde Olmos. En dicha villa construyeron un “palacio” que iba a funcionar como la cabeza de la Encomienda Magistral, a la que iban a estar sujetos también los pueblos y territorios de Carranque y Palomeque.

Este hecho histórico hizo que la villa de El Viso heredara las funciones que hasta el momento se habían desempeñado desde Olmos y que la mayoría de la población que se asentaba alrededor de la fortaleza se trasladara también al nuevo núcleo administrativo.

Esta Encomienda y sus dominios perteneció a la Orden de San Juan y su gran Priorato de Castilla y León hasta la época de la Regencia de María Cristina, ya que, hacia 1836 se promovió la Desamortización[6] que permitió la expropiación de bienes religiosos y su posterior subasta pública.

 


[1] A la muerte de Fernando I de Castilla (1065) sus sucesores se enzarzaron en una encarnizada guerra civil de la que resultaría vencedor Alfonso VI en 1077.

[2] Impuesto indirecto que representaba el 10% del valor de lo que se vendía o permutaba.

[3] Fundada oficialmente en 1113 por el papa Pascual II.

[4] Poblador de la España musulmana que conservó la religión cristiana.

[5] Musulmán que tras la reconquista de un lugar quedaba viviendo en territorio cristiano.

[6] Desamortización de Mendizábal (1836-1837).